CHILE

Personalidad Juridica de Derecho Publico nº0948

Actualizado al dia Miercoles 15 de Agosto 2018

Reforma Protestante

LA noventa y cinco tesis:

Disputa de Penitencia el Dr. Martin Luther En cuanto a las indulgencias y en el deseo y con el propósito de esclarecer la verdad, una disputa se llevará a cabo en las propuestas suscritas en Wittenberg, bajo la presidencia del Reverendo Padre Martín Lutero, monje de la Orden de San Agustín, el Maestro de las Artes y de la Sagrada Teología , y el lector común de la misma en ese lugar. Por lo tanto, pide a aquellos que no se puede presentar y discutir el tema con nosotros por vía oral, a hacerlo por escrito en su ausencia.En el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Inicio de las tesis de Martin Lutero, se añaden al final de la pagina.

1.   Qué fue la Reforma Protestante?

La Reforma Protestante fue un movimiento religioso de tendencia renovadora que se produjo en Europa en el siglo XVI . Del intento de reformar la Iglesia Católica se originó el rompimiento de la unidad cristiana y la posterior formación de otras iglesias, independientes de la autoridad papal: Iglesias Protestantes. Las iglesias surgidas de ese movimiento se denominaron “iglesias reformadas”, con el propósito de evocar una disposición a la conversión y renovación.

 

2.   El camino hacia la Reforma

Para la comprensión de este movimiento religioso será útil recordar que la Reforma Protestante es el resultado de siglos de desacuerdos e injusticias debido a que las dudas respecto a la Iglesia Católica se encontraban desde hace mucho tiempo antes de ésta. Ya desde el renacimiento del Sacro Imperio Romano Germánico por Otón I en el año 962 d.c., había discusiones entre los Papas y Emperadores que se llamaron también las “querellas de investiduras.” En muchos casos las ganaron los Papas, sin embargo, así surgió un antagonismo entre Roma, el Imperio Germánico y otros países europeos que tenían el resentimiento contra los impuestos del Papa y la sumisión del clero correspondiente. Un buen ejemplo es el Exilio de Aviñón (1309- 1377) con la dependencia del Papa al Rey francés o el Cisma de Occidente de la Iglesia Católica (1378-1417). El Exilio de Aviñón fue el periodo durante el cual siete obispos franceses residieron en Aviñón, en el sur de la Francia actual. Esta situación surgió del conflicto entre el Papado y la corona francesa. Tras la contienda entre Bonifacio VIII y Felipe IV de Francia por la cuestión de la imposición de impuestos al clero, y la muerte de su sucesor Benedicto XI, después de sólo ocho meses en el cargo, Clemente V, un francés fue elegido. El nuevo Papa francés, sin embargo, se negó a mudarse a Roma y así se quedó para el resto de su vida en Francia. Por esta ausencia de Roma algunos historiadores llaman el periodo también “Cautividad babilónica del papado”2 . Aparte de conflictos entre las grandes potencias, también algunos individuos comenzaron a contribuir a la idea reformista. El monje alemán Lutero fue el líder del movimiento de la Reforma Protestante en Alemania, sin embargo, antes ya había algunos reformadores considerables que publicaron opiniones críticas contra la Iglesia Católica. En el siglo XIV, el reformador inglés John Wycliff (1320, Hipswell- 1384, Lutterworth), conocido como el padre espiritual de los husitas, propuso la primera traducción de la Vulgata, la biblia en latín. La tradujo en inglés en 1382, desafiando la prohibición de la Iglesia. En ésta, repudió la doctrina de la transubstanciación (cambio de la sustancia del pan y del vino en la sustancia del cuerpo y la sangre de Jesucristo) Además fundó el movimiento que se llamó “Wycliffismo”. Wycliff critica radicalmente las instituciones eclesiásticas y evitó varios procesos por sus contactos pero en 1384 no le pudieron salvar de la cárcel. John Wycliff fue condenado en Roma por sus ataques contra la Iglesia Católica y los Papas; murió solo y el Concilio de Constanza lo declaró culpable de herejía veinte años más tarde. Quemaron todos sus libros y se ordenó una exhumación de su cuerpo y la quema de sus huesos cuyas cenizas serían tiradas al río Swift a su paso por Lutterworth. Otro ejemplo digno de mencionar es el reformador checo Juan Huss (1369, Husinec- 1415 Constanza). Analizando sus escritos se nota que Wycliff le influyó mucho en su manera de opinar y reaccionar por todas las citas que integró de él. Al igual que John Wycliff, el teólogo y filósofo checo, criticó la corrupción que había en los ambientes religiosos, la codicia de los cleros y su vida placentera y de riquezas extremas. Así como Wycliff había cambiado Inglaterra, Juan Huss habría de cambiar a Bohemia. Luchó por una iglesia sin intereses, la libertad de conciencia así como la biblia como la única fuente de verdad divina. Fue sacerdote y predicador en la Iglesia de San Miguel y también en una capilla donde se predicaba exclusivamente en idioma checo. Viendo la luz reformista de Huss y temiendo un movimiento religioso más fuerte, la Iglesia Católica respondió con un decreto para intentar suprimir el esparcimiento de los escritos de Wycliff. Luego le prohibieron a Huss predicar, lo que tampoco tuvo el efecto querido. Comenzaron otros a imitarle, andando por los pueblos y predicando al aire libre. Sin embargo, cuando se negó ir a Roma, fue excolmulgado y desterrado de su país natal por el rey. Después de nueve meses en prisión en Constanza y en Gotleben, el emperador Segismundo le ofreció un salvoconducto bajo la condición de que Huss se retractara. Él rechazó la oferta y fue condenado a morir en la hoguera por herejía. El 6 de julio de 1415, antes de ser quemado, Huss dijo las siguientes palabras: «Vas a asar un ganso, pero dentro de un siglo te encontrarás con un cisne que no podrás asar.» 3 Esta setencia llevó directamente a las Guerras Husitas, cuales fueron precursoras de la Guerra Civil religiosa en Alemania en la época de Martín Lutero.

3 Las causas generales y factores indirectos

 Los reformadores y el pueblo tenían varias razones de protestar. Las causas no eran todas religiosas, también existían causas políticas, causas económicas así como factores indirectos que favorecían el movimiento religioso. La causa principal que tiene que ver directamente con la Iglesia Católica fueron los desórdenes y abusos de ésta. Los miembros de la alta jerarquía del clero vivían ostentosamente con el dinero que recibieron por corrupción: venta de cargos eclesiásticos, venta de indulgencias (perdon de los pecados), venta de relíquias, entre otras. Utilizaron el dinero también para construir edificios. Una de las construcciones que fue financiada por las ventas de indulgencias fue la Basílica de San Pedro en Alemania. Cabe mencionar que la Iglesia Católica poseía extensas tierras en el siglo XVI, en muchos países hasta un tercio de todas las tierras del país. Otro aspecto era la ignorancia del clero que alejó a la gente de la Iglesia Católica. Muchos sacerdotes no estaban bien preparados para su función como intermediarios entre los hombres y Dios. Desconocían la propia doctrina católica y, en algunos casos, se comportaron mal. Por estas razones surgieron críticas en libros como el Elogio de la Locura (1509), de Erasmo de Rotterdam, que se convirtió en base literaria de Martín Lutero para efectuar la ruptura con la Iglesia. El análisis e interpretación de los dogmas también delató a la Iglesia Católica en cierta manera. Antes, la gente sólo escuchaba lo que les decía la Iglesia; Con la traducción y libre interpretación, la biblia se convirtió en la única fuente de verdad divina. Como una razón económica podemos mencionar el ascenso de la Burguesía. La Iglesia Católica siempre despreciaba al hombre emprendedor y la búsqueda del lucro. Algunas corrientes de movimientos reformistas, sin embargo, se adecuadaron a las necesidades religiosas de la burguesía y ganaron así un grupo de creyentes. Aparte de estas causas, hay tres factores que favorecían indirectamente la Reforma Protestante. La situación política en Europa, por ejemplo, ocupaba a menudo el rey Carlo I. Entre 1494 y 1559 estaban las guerras italianas, entonces el emperador Carlos I tenía que viajar al extranjero a reunir dinero y tropas. Temía igualmente peligro de los turcos y generalmente de las zonas del sur. Por ello, se ocupó también de la protección de la frontera así que la Reforma podía extenderse sin protesta alguna por parte del emperador. La invención de la imprenta fue un gran factor que facilitó mucho la difusión de los medios. Obras importantes fueron publicadas y así, accesibles para todos en la lengua correspondiente, sobre todo, el número de los ejemplares de la biblia aumentó, ya que estaba la biblia en inglés desde 1382 y la biblia en alemán desde 1522. Con la imprenta los protestantes podían difundir fácilmente sus ideas reformistas. El tercer factor indirecto es el Humanismo, un movimiento de educación y cultura. La lectura intensiva de la biblia y de autores de la Antigüedad formó una opinón crítica sobre los acontecimientos de aquel entonces.

 

4.1 El desarrollo de la Reforma Protestante en Alemania

 Justo antes del comienzo oficial de la Reforma Protestante en 1517, Martín Lutero trabajaba como profesor en la Universidad de Wittenberg, dando clases magistrales sobre la biblia. La intensiva lectura de las teorías paulinas y la Epístola del Apóstol San Pablo a los romanos influyó fundamentalmente su manera de pensar. Desde entonces, Lutero simpre sufría de la conciencia de su pecaminosidad. Leyó también la doctrina paulina de justificación y comprendió así que la justicia de Dios no era distributiva sino pasiva. Esto significa que el pecador no puede arreglar sus pecados con oficios o dinero, sino que sólo creyendo en Dios puede salvarlo. Uno de los factores desencadenantes para que Lutero reaccionara fue la actuación de Albrecht von Brandenburg, que ya era el arzobispo de Magdeburgo y arzobispo de Maguncia (Mainz) y que además quería ser príncipe elector. Una acumulación semejante de cargos no fue permitido según el código de Derecho Canónico (en latín Codex Iuris Canonici) así que Albrecht von Brandenburg tuvo que adquirir una autorización especial del Papa León X. Construyendo al mismo tiempo la Basílica de San Pedro, edificación ordenada por Julio II (Papa de la Iglesia Católica de 1503 a 1513), los sucesores estaban a menudo en la penuria. Por eso, el Papa León X decidió a pedirle a Albrecht von Brandenburg que tomara un préstamo de la familia Fugger y en contrapartida Albrecht von Brandenburg podía ofrecer ventas de indulgencias durante ocho años. Por lo tanto, el monje dominicano Johann Tetzel predicaba la bula de indulgencia a partir de 1517 en la ciudad vecina de Wittenberg. La gente de Wittenberg, cuyo predicador fue Lutero, también fue a las ciudades vecinas para comprar las bulas de indulgencias. En el mismo año, en 1517, Martín Lutero decidió hacer frente a la venta de las indulgencias porque según él, los creyentes se sintieron sin razón liberados de sus pecados. Lutero subrayó la importancia del arrepentimiento sincero para ser perdonado por Dios, entonces, redactó las 95 tesis contra la venta de indulgencias que envió el 31 de octubre al arzobispo de Maguncia y probablemente las colocó también en la puerta de la Iglesia del Castillo de Wittenberg. Las ideas principales eran las siguientes:

 - El hombre sólo puede alcanzar la salvación por la fé.

 - Reconocimiento de sólo dos sacramentos: el Bautismo y la Eucaristía (negación de la transubstanciación).

 - La Biblia es la única fuente de verdad divina, debe traducirse al idioma autóctono de cada pueblo.

- Libre interpretación de la biblia (libre albedrío), no se necesita de un sacerdote para interpretar la biblia

 

(sacerdocio universal). Seis meses más tarde tuvo lugar la “Heidelberger Disputation”, una reunión en que Lutero quiso explicar sus tesis y su opinión. Entretanto, sus 95 tesis habían ganado una gran popularidad y Lutero tenía seguidores, futuros reformistas, que vineron a aquella reunión para apoyarlo. Cuando Albrecht von Brandenburg recibió la carta con las 95 tesis, procedió directamente contra Lutero. El desarrollo del programa reformista En el año 1520 podemos observar un momento crucial en el movimiento reformista, cuando Martín Lutero desarrolló un programa teológico con los tres tratados reformistas. Estos tratados representaron después el fundamento del luteranismo. El primer tratado “An den christlichen Adel deutscher Nation von des christlichen Standes Besserung“ ofrece un programa reformista socio-político con un sistema educativo nacional, asilo de pobres así como la abolición del celibato y de Estados Pontificios. El segundo tratado “De captivitate Babylonica ecclesiae”fue redactado en latín y fue destinado a un público académico. Lutero criticó en éste, en particular, los sacramentos de la Iglesia Católica (Bautismo, Eucaristía y Penitencia). “Von der Freiheit eines Christenmenschen“ es el tercer tratado en que Lutero tematiza la libertad protestante.4 Además surgieron las cuatro solas en latín que resumen las creencias teológicas básicas de los reformadores o protestantes: 1) Sola scriptura (“solo por medio de la escritura”) 2) Sola fide (“solo por la fe Dios salva”) 4 Los tratados de martín Lutero y las cuatro solas:  3) Sola gratia (“solo por la gracia”) 4)Solus Christus o Solo Christo (“solo Cristo” o “solo a través de Cristo”) Después de la Dieta de Worm (1521) en que Lutero no se retractó, vivió casi un año en el castillo de Wartburg, camuflado como “Junker Jörg”. Sus sermones fueron enviados, así que poco a poco se desarrolló una cultura protestante de sermones. Además ayudó así a muchos predicadores con malas formaciones. Uno de los trabajos más importantes que realizó Lutero fue la traducción del Nuevo Testamento. Lutero utilizó un lenguaje más sencillo para que fuera comprensible y accesible para todos. Este cambio lingüístico tuvo también consecuencias para el lenguaje literario del alemán estándar. La primera edición fue publicada en septiembre 1522, después tradujo también el Antiguo Testamento que , por su lenguaje complicado, fue publicado sólo en 1534. Lutero comenzó también a dar misas en alemán, eso no era común hasta aquellos días. Martín Lutero murió en 1546 en Eisleben, sin embargo, La Guerra religiosa terminó casi diez años más tarde, en 1555 con el Paz de Augsburgo. Desde entonces, los protestantes tienen los mismos derechos que los católicos y cada príncipe alemán pudo elegir la religión de sus súbditos.

 

4.2 El desarrollo del movimiento reformista en Suiza

 Comparando la Reforma Protestante alemana con la de Suiza notamos directamente algunas diferencias debido a la estructura social y política. La Reforma Protestante en Suiza comenzó además más tarde: en 1518, el reformador Ulrich Zwingli tuvo por primera vez los documentos de Martín Lutero en sus manos y los publicó en toda Suiza. Al contrario de Lutero, Zwingli no solamente pidió una reforma de la Iglesia Católica sino también una reforma de la vida y de una mejora del ser humano. En 1522 hubo un conflicto que desencadenó el movimiento religioso en Zúrich. Con motivo de una violación contra un mandamiento de la Iglesia Católica por una fiesta de salchichas, surgió un conflicto entre Ulrich Zwingli y el obispo de Constanza, Hugo von Hohenlandenberg. En Suiza, la traducción del Antiguo y del Nuevo Testamento tuvo igualmente una gran importancia. En 1531, cino años antes de la publicación del Antiguo Testamento en Alemania, salieron los primeros ejemplares de la edición completa (Antiguo y Nuevo Testamento) en alemán suizo. Ulrich Zwingli era una persona políticamente muy activa. Esperaba poder reformar toda la Confederación Helvética a imitación de Zúrich y además integrar a Francia y a la República de Venecia. Una ciudad importante para seguir con la Reforma Protestante en Suiza fue Berna, sobre todo, en cuanto a la política (Zúrich fue políticamente aislado). Al igual que el consejo de Zúrich, los consejos de Berna ~ 8 ~ tuvieron conflictos con los obispos de Constanza y Lausana así que simpatizaron con los ataques de Zwingli y Lutero hacia la Iglesia Católica. Sin embargo, no querían arriesgar una ruptura con Roma. Para la divulgación de ideas reformistas en la población suiza, los carnavales anticatólicos desempeñaron un papel importante. Tematizaron la situación injusta de los cleros, la venta de indulgencias y escándalos actuales de la Iglesia Católica. En 1528, el consejo de Berna decidió la realización de la Reforma Protestante en toda la esfera de influencia de Berna así como en los territorios sometidos como Argovia y en 1536, Waadtland. Basilea aceptó la libertad de credo para los protestantes después de enfrentamientos de corporaciones de artesanos, el 8 de febrero de 1529. Poco a poco, la Reforma Protestante se impuso en más ciudades. En los territorios rurales el movimiento protestante se hizo más difícil porque la gente tenía una posición conservadora. Además, la amplia dependencia económica de mercenarios jugó un papel importante. En febrero 1536, Bucer y Capito organizaron una reunión de todos los teólogos reformados de la Confederación Helvética en Berna. El resultado de esta reunión fue 27 dogmas comunes que fueron aceptados por los representantes de Zúrich, Berna, Basilea, Schaffhausen, St. Gallen, Mühlhausen y Biena. Por consiguiente, el fundamento para una iglesia reformada independiente fue establecido. En el mismo año, los reformadores Farel y Jean Calvin lograron la Reforma en Ginebra, la última ciudad reformada en Suiza. Jean Calvin presentó sus ideas en su obra maestra Institutio Christianae Religionis. Las teorías principales del Calvinismo son las siguientes: - El hombre nace predestinado para la salvación o la condenación eterna. - Tomó el trabajo y el lucro como una vocación dada por Dios. - La Biblia es la fuente de la verdad eterna. - El arrepentimiento no llevará al hombre a la salvación, pues este tiene una naturaleza irremediablemente pecadora. Estos principios capitalistas se expandieron también en Francia, Inglaterra, Escocia y Holanda.

 

4.3 La Reforma Protestante en Inglaterra

 La ruptura con la Iglesia Católica en Inglaterra se produjo durante el reinado de Enrique VIII (1509 – 1547). El Rey quería divorciarse de su esposa Catalina de  Aragón porque después de veintitres años de matrimonio, no había tenido ningún hijo hombre. Por esta razón pidió al Papa Clemente VII la anulación de este matrimonio para poder casarse con otra dama, llamada Ana Bolena. Como el Papa negó el divorcio al Rey Enrique VIII, éste acordó con el Parlamento de Inglaterra el Acta de Supremacía que declaraba que el rey era «la suprema y única cabeza en la Tierra de la Iglesia en Inglaterra»5 . A partir de aquella decisión, el rey Enrique introdujo algunas novedades en su iglesia. Primero, liquidó varios conventos y vendió todos sus bienes correspondientes. Esta expropiación directa casi no encontró oposición, ya que hace tiempo que los ingleses se sentían disgustados por las posesiones enormes de la Iglesia Católica (aproximadamente un tercio de la tierra). Luego, el rey Enrique VII ordenó que cada parroquia adquiriera la biblia en inglés. Ya había varias traducciones de la biblia; el rey se decidió por la traducción del Nuevo Testamento de Tyndale y del Antiguo Testamento de Coverdale. Hasta aquel momento nada dió una perspectiva de un movimiento reformista protestante. La Iglesia Anglicana permaneció idéntica a la Iglesia Católica en sus inicios. Aunque Enrique VIII fundó una iglesia independiente de Roma, siguió siendo fiel a los dogmas católicos. Las ideas de Lutero, sin embargo, también llegaron a ser escuchadas en Inglaterra. Desde 1520 fueron discutidas en los conventos augustinos así como en las universidades en Cambridge. En 1525 se fundó el “grupo de Cambrigde”, algunos miembros se exiliaron. Thomas Cranmer, el arzobispo de Caterbury estaba impresionado por las ideas de Martín Lutero. Políticamente no desempeñaba un papel importante pero después de la anulación del matrimonio de Enrique VIII y Catalina de Aragón ganó influencia como teólogo. Eduardo VI sólo tenía nueve años cuando murió su padre Enrique VIII. Su asistente de regencia y Thomas Cranmer aprovecharon entonces del momento para iniciar la Reforma Protestante en Inglaterra. Los reformadores europeos vinieron en gran número a Inglaterra. John Knox se hizo el capellán de Eduardo VI y Martín Butzer, el reformador de Strasburgo llegó a ser profesor en la Universidad de Cambridge. Butzer convenció a Cranmer de adoptar toda la teología reformada en la religión anglicana. La misa católica fue abolida en 1549. Además instauraron un nuevo orden para el servicio religioso, llamado “Common Prayer Book”, obra maestra de Thomas Cranmer que fue utilizada hasta el siglo XX por la Iglesia Anglicana. Inglaterra sufrió contratiempos en 1553 con la subida al poder de María I Tudor, la hija de Enrique VII y Catalina de Aragón. Siendo católica convencida, ella restableció las leyes anteriores y comenzó una persecución de los reformadores, protestantes fueron quemados vivos, entre ellos varios obispos y también Thomas Cranmer en 1556. Desde entonces, María I Tudor lleva también el apodo “Bloddy Mary”.(María la Saguinaria). El restablecimiento del catolicismo romano fue revertido por su sucesora y hermanastra, Isabel I, hija del rey Enrique VIII y Ana Bolena. Ella restableció el Acta de Supremacía y nombró nuevos obispos. Redactaron una nueva base teológica para la Iglesia Anglicana que fue marcada por las teorías de Lutero, Calvin y Butzer. A pesar de todo, la Iglesia Anglicana hasta hoy es considerada como el “termino medio” porque todavía se encuentran unos pocos componentes del catolicismo.

 

5 Las consecuencias

La Reforma Protestante ha sido uno de los grandes momentos cruciales en la historia del Occidente. Las nuevas religiones pudieron establecerse como oficialmente reconocidas y con los mismos derechos. Aunque sufrieron numerosos contratiempos y guerras santas, no se dejaron oprimir. Las riquezas perdidas por la Iglesia Católica Romana fueron transferidas hacía los nuevos grupos sociales en ascenso y para la corona. Además, la Iglesia Católica perdió una gran parte de su influencia en Europa así como su casi intangible monopolio de interpretación respecto a la biblia. Por la presión que ejerció la Reforma sobre el catolicismo, en la religión católica se realizaron algunos cambios (reformas). Sin embargo, hubo el intento de una contrarreforma, el movimiento reaccionario de la Iglesia Catolica en oposición al Protestantismo. Durante la Reforma Protestante, los reformadores cuestionaban abiertamente las interpretaciones de la biblia por parte de la Iglesia Católica, por lo tanto, desecharon muchos dogmas que durante siglos eran considerados como irrefutables. La Reforma no causó solamente una revolución de la vida espiritual sino también un notable desarrollo socio-político. La teoría de separación de Estado e Iglesia de Lutero es sólo un ejemplo que liberó al estado de la tutela por parte de la iglesia (Absolutismo). Asimismo ha tenido consecuencias para todas las áreas de la vida: matrimonio y familia, estado y sociedad, escuela y universidad, ciencia, economía y arte, música, literatura y pintura. Los reformadores querían que cada feligrés leyera él mismo la biblia. Por este motivo, fomentaron bastante el sistema educativo en todos los niveles, así pudieron crecer las ciencias humanas y naturales así como la tecnología. De la insistencia sobre economía, modestia y del aumento de trabajo benefició la economía en general.

 

LAS 95 TESIS    

MARTÍN LUTERO, 1517

Por amor a la verdad y en el afán de sacarla a luz,se discutirán en Wittenberg las siguientes proposiciones bajo la presidencia del R. P. Martín Lutero, Maestro en Artes y en Sagrada Escritura y Profesor Ordinario de esta última disciplina en esa localidad. Por tal razón, ruega que los que no puedan estar presentes y debatir oralmente con nosotros, lo hagan, aunque ausentes, por escrito.En el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén. 

1. Cuando nuestro Señor y Maestro Jesucristodijo: "Haced penitencia...", ha querido quetoda la vida de los creyentes fuera penitencia.

2. Este término no puede entenderse en elsentido de la penitencia sacramental (esdecir, de aquella relacionada con la confesióny satisfacción) que se celebra por el ministerio de los sacerdotes.

3. Sin embargo, el vocablo no apunta solamente a una penitencia interior; antes bien, una penitencia interna es nula si no obraexteriormente diversas mortificaciones dela carne.

4. En consecuencia, subsiste la pena mientrasperdura el odio al propio yo (es decir, laverdadera penitencia interior), lo que significaque ella continúa hasta la entrada en elreino de los cielos.

5. El Papa no quiere ni puede remitir culpaalguna, salvo aquella que él ha impuesto,sea por su arbitrio, sea por conformidad alos cánones.

6. El Papa no puede remitir culpa alguna, sinodeclarando y testimoniando que ha sidoremitida por Dios, o remitiéndola con certezaen los casos que se ha reservado. Si éstosfuesen menospreciados, la culpa subsistiráíntegramente.

7. De ningún modo Dios remite la culpa anadie, sin que al mismo tiempo lo humille ylo someta en todas las cosas al sacerdote,su vicario.

8. Los cánones penitenciales han sido impuestos únicamente a los vivientes y nadadebe ser impuesto a los moribundos basándose en los cánones.

9. Por ello, el Espíritu Santo nos beneficia enla persona del Papa, quien en sus decretossiempre hace una excepción en caso demuerte y de necesidad.

10. Mal y torpemente proceden los sacerdotesque reservan a los moribundos penas canónicas en el purgatorio.

11. Esta cizaña, cual la de transformar la penacanónica en pena para el purgatorio, parecepor cierto haber sido sembrada mientraslos obispos dormían.

12. Antiguamente las penas canónicas no seimponían después sino antes de la absolución,como prueba de la verdadera contrición.

13. Los moribundos son absueltos de todas susculpas a causa de la muerte y ya son muertospara las leyes canónicas, quedando de derecho exentos de ellas.

14. Una pureza o caridad imperfectas traenconsigo para el moribundo, necesariamente,gran miedo; el cual es tanto mayor cuanto menor sean aquéllas.

15. Este temor y horror son suficientes por sísolos (por no hablar de otras cosas) paraconstituir la pena del purgatorio, puestoque están muy cerca del horror de la desesperación.

16. Al parecer, el infierno, el purgatorio y elcielo difieren entre sí como la desesperación,la cuasi desesperación y al seguridad de la salvación.

17. Parece necesario para las almas del purgatorio que a medida que disminuya elhorror, aumente la caridad.

18. Y no parece probado, sea por la razón o por las Escrituras, que estas almas estén excluidas del estado de mérito o del crecimiento en la caridad.

19. Y tampoco parece probado que las almasen el purgatorio, al menos en su totalidad,tengan plena certeza de su bienaventuranzani aún en el caso de que nosotros podamosestar completamente seguros de ello.

20. Por tanto, cuando el Papa habla de remisión plenaria de todas las penas, significasimplemente el perdón de todas ellas, sinosolamente el de aquellas que él mismo impuso.

21. En consecuencia, yerran aquellos predicadores de indulgencias que afirman que el hombre es absuelto a la vez que salvo detoda pena, a causa de las indulgencias delPapa.

22. De modo que el Papa no remite pena alguna a las almas del purgatorio que, según los cánones, ellas debían haber pagado en estavida.

23. Si a alguien se le puede conceder en todosentido una remisión de todas las penas, esseguro que ello solamente puede otorgarsea los más perfectos, es decir, muy pocos.

24. Por esta razón, la mayor parte de la gentees necesariamente engañada por esa indiscriminada y jactanciosa promesa de la liberación de las penas.

25. El poder que el Papa tiene universalmentesobre el purgatorio, cualquier obispo o curalo posee en particular sobre su diócesis oparroquia.

26. Muy bien procede el Papa al dar la remisión a las almas del purgatorio, no en virtud del poder de las llaves (que no posee),sino por vía de la intercesión.

27. Mera doctrina humana predican aquellosque aseveran que tan pronto suena la monedaque se echa en la caja, el alma sale volando

28. Cierto es que, cuando al tintinear, la moneda cae en la caja, el lucro y la avaricia pueden ir en aumento, más la intercesión de la Iglesia depende sólo de la voluntad de Dios

29. ¿Quién sabe, acaso, si todas las almas delpurgatorio desean ser redimidas? Hay querecordar lo que, según la leyenda, aconteciócon San Severino y San Pascual.

30. Nadie está seguro de la sinceridad de supropia contrición y mucho menos de quehaya obtenido la remisión plenaria.

31. Cuán raro es el hombre verdaderamentepenitente, tan raro como el que en verdadadquiere indulgencias; es decir, que el tales rarísimo.

32. Serán eternamente condenados junto consus maestros, aquellos que crean estar segurosde su salvación mediante una cartade indulgencias.

33. Hemos de cuidarnos mucho de aquellosque afirman que las indulgencias del Papason el inestimable don divino por el cual elhombre es reconciliado con Dios.

34. Pues aquellas gracias de perdón sólo serefieren a las penas de la satisfacción sacramental, las cuales han sido establecidaspor los hombres.

35. Predican una doctrina anticristiana aquellos que enseñan que no es necesaria lacontrición para los que rescatan almas oconfessionalia.

36. Cualquier cristiano verdaderamente arrepentido tiene derecho a la remisión plenaria de pena y culpa, aun sin carta de indulgencias.

37. Cualquier cristiano verdadero, sea que esté vivo o muerto, tiene participación en todos lo bienes de Cristo y de la Iglesia; esta participación le ha sido concedida por Dios,aun sin cartas de indulgencias.

38. No obstante, la remisión y la participación otorgadas por el Papa no han de menospreciarse en manera alguna, porque, como ya he dicho, constituyen un anuncio de la remisión divina.

39. Es dificilísimo hasta para los teólogos másbrillantes, ensalzar al mismo tiempo, anteel pueblo. La prodigalidad de las indulgenciasy la verdad de la contrición.

40. La verdadera contrición busca y ama laspenas, pero la profusión de las indulgenciasrelaja y hace que las penas sean odiadas;por lo menos, da ocasión para ello.

41. Las indulgencias apostólicas deben predicarse con cautela para que el pueblo nocrea equivocadamente que deban ser preferidas a las demás buenas obras de caridad.

42. Debe enseñarse a los cristianos que no es la intención del Papa, en manera alguna, quela compra de indulgencias se compare conlas obras de misericordia.

43. Hay que instruir a los cristianos que aquelque socorre al pobre o ayuda al indigente,realiza una obra mayor que si comprase indulgencias.

44. Porque la caridad crece por la obra de caridad y el hombre llega a ser mejor; en cambio, no lo es por las indulgencias, sino a lomas, liberado de la pena.

45. Debe enseñarse a los cristianos que el queve a un indigente y, sin prestarle atención,da su dinero para comprar indulgencias, loque obtiene en verdad no son las indulgenciaspapales, sino la indignación de Dios.

46. Debe enseñarse a los cristianos que, si noson colmados de bienes superfluos, estánobligados a retener lo necesario para su casay de ningún modo derrocharlo en indulgencias.

47. Debe enseñarse a los cristianos que lacompra de indulgencias queda librada a lapropia voluntad y no constituye obligación.

48. Se debe enseñar a los cristianos que, alotorgar indulgencias, el Papa tanto más necesita cuanto desea una oración fervientepor su persona, antes que dinero en efectivo.

49. Hay que enseñar a los cristianos que lasindulgencias papales son útiles si en ellasno ponen su confianza, pero muy nocivassi, a causa de ellas, pierden el temor deDios.

50. Debe enseñarse a los cristianos que si elPapa conociera las exacciones de los predicadores de indulgencias, preferiría que labasílica de San Pedro se redujese a cenizasantes que construirla con la piel, la carne ylos huesos de sus ovejas.

51. Debe enseñarse a los cristianos que el Papa estaría dispuesto, como es su deber, a dar de su peculio a muchísimos de aquellos alos cuales los pregoneros de indulgenciassonsacaron el dinero aun cuando para ellotuviera que vender la basílica de San Pedro,si fuera menester.

52. Vana es la confianza en la salvación pormedio de una carta de indulgencias, aunqueel comisario y hasta el mismo Papa pusieransu misma alma como prenda.

53. Son enemigos de Cristo y del Papa los que, para predicar indulgencias, ordenan suspender por completo la predicación de lapalabra de Dios en otras iglesias.

54. Oféndese a la palabra de Dios, cuando enun mismo sermón se dedica tanto o mástiempo a las indulgencias que a ella.

55. Ha de ser la intención del Papa que si lasindulgencias (que muy poco significan) secelebran con una campana, una procesión yuna ceremonia, el evangelio (que es lo másimportante)deba predicarse con cien campanas, cien procesiones y cien ceremonias.

56. Los tesoros de la iglesia, de donde el Papadistribuye las indulgencias, no son ni suficientemente mencionados ni conocidos entre el pueblo de Dios.

57. Que en todo caso no son temporales resulta evidente por el hecho de que muchos de los pregoneros no los derrochan, sino más bien los atesoran.

58. Tampoco son los méritos de Cristo y de los santos, porque éstos siempre obran, sin laintervención del Papa, la gracia del hombreinterior y la cruz, la muerte y el infierno delhombre exterior.

59. San Lorenzo dijo que los tesoros de la iglesia eran los pobres, mas hablaba usando eltérmino en el sentido de su época.

60. No hablamos exageradamente si afirmamos que las llaves de la iglesia (donadaspor el mérito de Cristo) constituyen ese tesoro.

61. Esta claro, pues, que para la remisión de las penas y de los casos reservados, basta conla sola potestad del Papa.

62. El verdadero tesoro de la iglesia es el sacrosanto evangelio de la gloria y de la gracia de Dios.

63. Empero este tesoro es, con razón, muyodiado, puesto que hace que los primerossean postreros.

64. En cambio, el tesoro de las indulgencias,con razón, es sumamente grato, porquehace que los postreros sean primeros.

65. Por ello, los tesoros del evangelio son redescon las cuales en otros tiempos se pescabana hombres poseedores de bienes.

66. Los tesoros de las indulgencias son redescon las cuales ahora se pescan las riquezasde los hombres.

67. Respecto a las indulgencias que los predicadores pregonan con gracias máximas, se entiende que efectivamente lo son en cuanto proporcionan ganancias.

68. No obstante, son las gracias más pequeñas en comparación con la gracia de Dios y la piedad de la cruz.

69. Los obispos y curas están obligados a admitir con toda reverencia a los comisarios de las indulgencias apostólicas.

70. Pero tienen el deber aún más de vigilar con todos sus ojos y escuchar con todos sus oídos, para que esos hombres no prediquensus propios ensueños en lugar de lo que elPapa les ha encomendado.

71. Quién habla contra la verdad de las indulgencias apostólicas, sea anatema y maldito.

72. Mas quien se preocupa por los excesos ydemasías verbales de los predicadores deindulgencias, sea bendito.

73. Así como el Papa justamente fulmina excomunión contra los que maquinan algo,con cualquier artimaña de venta en perjuiciode las indulgencias.

74. Tanto más trata de condenar a los que bajo el pretexto de las indulgencias, intrigan en perjuicio de la caridad y la verdad.

75. Es un disparate pensar que las indulgencias del Papa sean tan eficaces como para que puedan absolver, para hablar de algo imposible, a un hombre que haya violado a la madre de Dios.

76. Decimos por el contrario, que las indulgencias papales no pueden borrar el más leve de los pecados veniales, en concierne a laculpa.

77. Afirmar que si San Pedro fuese Papa hoy,no podría conceder mayores gracias, constituye una blasfemia contra San Pedro y elPapa.

78. Sostenemos, por el contrario, que el actual Papa, como cualquier otro, dispone de mayores gracias, saber: el evangelio, las virtudes espirituales, los dones de sanidad, etc., como se dice en 1ª de Corintios 12.

79. Es blasfemia aseverar que la cruz con lasarmas papales llamativamente erecta, equivale a la cruz de Cristo.

80. Tendrán que rendir cuenta los obispos,curas y teólogos, al permitir que charlas talesse propongan al pueblo.

81. Esta arbitraria predicación de indulgenciashace que ni siquiera, aun para personascultas, resulte fácil salvar el respeto que sedebe al Papa, frente a las calumnias o preguntas indudablemente sutiles de los laicos.

82. Por ejemplo: ¿Por qué el Papa no vacía el purgatorio a causa de la santísima caridady la muy apremiante necesidad de las almas,lo cual sería la más justa de todas lasrazones si él redime un número infinito dealmas a causa del muy miserable dineropara la construcción de la basílica, lo cuales un motivo completamente insignificante?

83. Del mismo modo: ¿Por qué subsisten lasmisas y aniversarios por los difuntos y porqué el Papa no devuelve o permite retirarlas fundaciones instituidas en beneficio deellos, puesto que ya no es justo orar por losredimidos?

84. Del mismo modo: ¿Qué es esta nueva piedad de Dios y del Papa, según la cual conceden al impío y enemigo de Dios, por medio del dinero, redimir un alma pía y amiga de Dios, y por que no la redimen más bien, a causa de la necesidad, por gratuita caridad hacia esa misma alma pía y amada?

85. Del mismo modo: ¿Por qué los cánonespenitenciales que de hecho y por el desusodesde hace tiempo están abrogados ymuertos como tales, se satisfacen no obstantehasta hoy por la concesión de indulgencias,como si estuviesen en plena vigencia?

86. Del mismo modo: ¿Por qué el Papa, cuyafortuna es hoy más abundante que la de losmás opulentos ricos, no construye tan sólouna basílica de San Pedro de su propio dinero,en lugar de hacerlo con el de los pobrescreyentes?

87. Del mismo modo: ¿Qué es lo que remite el Papa y qué participación concede a los quepor una perfecta contrición tienen ya derechoa una remisión y participación plenarias?88. Del mismo modo: ¿Que bien mayor podría hacerse a la iglesia si el Papa, como lo hace ahora una vez, concediese estas remisiones y participaciones cien veces por día a cualquiera de los creyentes?

89. Dado que el Papa, por medio de sus indulgencias, busca más la salvación de las almas que el dinero, ¿por qué suspende lascartas e indulgencias ya anteriormenteconcedidas, si son igualmente eficaces?

90. Reprimir estos sagaces argumentos de loslaicos sólo por la fuerza, sin desvirtuarloscon razones, significa exponer a la Iglesia yal Papa a la burla de sus enemigos y contribuira la desdicha de los cristianos.

91. Por tanto, si las indulgencias se predicasensegún el espíritu y la intención del Papa,todas esas objeciones se resolverían con facilidad o más bien no existirían.

92. Que se vayan, pues todos aquellos profetas que dicen al pueblo de Cristo: "Paz, paz"; y no hay paz.

93. Que prosperen todos aquellos profetas que dicen al pueblo: "Cruz, cruz" y no hay cruz.

94. Es menester exhortar a los cristianos que se esfuercen por seguir a Cristo, su cabeza, através de penas, muertes e infierno.

95. Y a confiar en que entrarán al cielo a través de muchas tribulaciones, antes que por la ilusoria seguridad de paz.Wittenberg, 31 de octubre de 1517.

 
 
 

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